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Aprender japonés desde cero siendo hispanohablante

De todos los idiomas que he estudiado, el japonés es el que más fácil le sale a un hispanohablante al principio y donde más rápido se estanca la pronunciación. Las dos cosas tienen la misma causa, y casi nadie la explica: tu punto de partida es tan bueno que oculta exactamente lo que te falta.

Bill Edwards,

Bill Edwards

·9 min de lectura

Que el japonés se pronuncia casi como el español es cierto, y lo vas a comprobar el primer día. Cinco vocales que son las tuyas, sílabas de consonante más vocal como las tuyas, y ninguna consonante que te obligue a poner la boca en una posición nueva.

Lo que quiero contarte es qué hay dentro de ese casi. Porque son tres cosas, las tres cambian el significado de las palabras, y las tres son invisibles para un oído español.

Primero, lo que sí es verdad

El japonés tiene cinco vocales: あ い う え お. Se leen a, i, u, e, o. No son parecidas a las españolas: son, a efectos prácticos, las mismas. Es el par de idiomas más cómodo que vas a encontrar en este terreno.

Para que se vea el tamaño del regalo: yo llegué al japonés desde el inglés, y el inglés no tiene vocales fijas. Cuando leía え me salía algo que empezaba en e y terminaba en i, porque en inglés esa vocal se desliza. Tú lees え y dices e.

Y hay una segunda ventaja que casi nadie menciona. *La ら del japonés es tu r de «pero».* Un solo golpe de la lengua contra el paladar. Esa consonante tiene fama de imposible en todo el material escrito para angloparlantes — para nosotros lo es, y nos cuesta meses — y tú la dices sin pensarla desde que aprendiste a hablar.

Y ahora, lo que esconde el «casi»

Aquí está la idea que sostiene todo este artículo, y si te llevas una sola cosa, que sea esta:

El español nunca usa el tiempo para distinguir palabras. El japonés lo hace constantemente. Ese es el hueco entero.

En español, si alargas una vocal no cambias la palabra: dices caaaasa y sigue siendo casa, solo suenas raro. La duración en tu idioma sirve para el énfasis, para la emoción, para el ritmo — nunca para el significado. Por eso tu oído la trata como decoración y la descarta.

En japonés no es decoración. Es información.

1. La vocal larga

Estirar una vocal cambia la palabra. El ejemplo que usa el propio curso es el más claro que hay: *おばさん (obasan) es «tía». おばあさん (obāsan) es «abuela». La única diferencia es cuánto dura la a*.

No es un caso raro de manual. Pasa en palabras que vas a decir todos los días: ここ (koko, aquí) frente a こうこう (kōkō, preparatoria); おじさん (señor) frente a おじいさん (abuelo).

2. La っ, que es una pausa con significado

Hay un signo, la , que no suena: corta la palabra un instante, como si tomaras aire a media sílaba. Y también cambia el significado. きて (kite, ven) frente a きって (kitte, estampilla).

Para un hispanohablante esto es doblemente raro, porque en español las consonantes dobles o no existen o no suenan: la ll es otro sonido y la rr es una vibración, no una pausa. Detener la voz en medio de una palabra y que eso signifique algo no está en tu repertorio.

3. El acento va por tono, no por fuerza

En español acentuamos apretando: público, publico, publicó son tres palabras y la diferencia es dónde pegas más fuerte. En japonés el acento no es de fuerza sino de altura: la sílaba acentuada va más aguda, no más golpeada.

Con eso, 箸 (hashi, palillos) y 橋 (hashi, puente) son palabras distintas que un oído español oye idénticas. Igual que 雨 (ame, lluvia) y 飴 (ame, caramelo).

Por qué nadie te va a corregir

Esta es la parte incómoda. Como tus vocales y tus sílabas ya son correctas, suenas bien. Suenas lo bastante bien como para que un japonés te entienda sin esfuerzo y te diga que hablas muy bien. Y lo dice en serio.

Pero «te entienden» y «lo dices bien» no son lo mismo. El contexto tapa la duración: si estás hablando de tu familia, nadie duda de si dijiste tía o abuela. Así que el error nunca produce un malentendido, nunca produce una corrección, y se queda contigo durante años.

Compáralo con el chino: ahí si te equivocas de tono te miran raro de inmediato y aprendes a la fuerza. En japonés no hay ese castigo. El error es silencioso, y por eso hay que buscarlo a propósito.

En japonés el trabajo va por el oído, no por el micrófono: cada lección trae ejercicios de escucha donde la diferencia está justo en la duración.

La escritura: aquí sí estamos todos igual

Todo lo anterior es sobre el sonido, que es donde tienes ventaja. La escritura es la otra mitad del japonés y ahí tu idioma no te ayuda absolutamente nada — ni a ti ni a nadie.

Son tres sistemas conviviendo en la misma frase: dos silabarios de 46 signos cada uno, y los kanji. Con una excepción que sí te toca: el kana se aprende por filas de cinco, una por vocal. Como las cinco vocales ya te las sabes, memorizar 46 signos es en realidad memorizar 9 consonantes contra una tabla que ya tienes en la cabeza.

Y hay un atajo que ahorra memoria: los signos con encima son los mismos de siempre con la consonante vibrada — k pasa a g, s a z, t a d, h a b — y con la h pasa a p. No son signos nuevos.

Los kanji son el trabajo largo, y merecen su propio artículo. Los dos de este racimo están abajo.

Qué haría yo con todo esto

  1. Aprovecha la ventaja y no la sobreestimes. Vas a sonar bien rápido. Eso es un regalo para tu confianza, no una medida de tu nivel.
  2. Trata la duración como si fuera un tono. Cada palabra que aprendas, apréndela con su largo. おばあさん no es «obasan pero más largo»: es otra palabra.
  3. Escucha en pares. Es la única forma de meterle a tu oído una distinción que tu idioma descartó. Nunca practiques la palabra sola; practícala contra la que se le parece.
  4. Suelta el romaji la primera semana. Es la andadera que más cuesta soltar, y lee el japonés con las reglas del español — que casi funcionan, y ese «casi» es el mismo problema de todo este artículo.
  5. Y no dejes los kanji para después. No hay un «después». Entran desde el principio, dentro de palabras, o no entran nunca.

Lemma coloca por habilidad, así que si llegaste por el anime y entiendes más de lo que produces, empiezas donde de verdad estás y no en あ.

En resumen

Si vienes del españolSi vienes del inglés
Las cinco vocalesSon las tuyas, exactasNinguna, todas se deslizan
La らEs tu r de peroSonido nuevo, cuesta meses
Sílaba CVIgual que la tuyaHay que desarmar los racimos
Vocal larga y っTu punto ciego realTambién, pero menos marcado
La escrituraIgual de dura para todosIgual de dura para todos

Empiezas con una ventaja real y con un punto ciego que nadie te va a señalar. Sabiendo eso, el japonés es de los idiomas más agradecidos que puede aprender un hispanohablante — y de los que más recompensan a quien se toma en serio los primeros dos meses.

Preguntas frecuentes

¿Es más fácil el japonés para un hispanohablante que para un angloparlante?

En la pronunciación, bastante más: las cinco vocales japonesas coinciden con las españolas, la ら es la r simple de «pero» y la sílaba japonesa tiene la misma forma que la tuya. La excepción es la duración —vocales largas y la pausa っ—, que el español no usa nunca para distinguir palabras. En la escritura no hay ninguna diferencia: los tres sistemas cuestan lo mismo vengas de donde vengas.

¿Cuál es la diferencia entre obasan y obāsan?

おばさん (obasan) es «tía» y おばあさん (obāsan) es «abuela». La única diferencia es la duración de la vocal, y es un ejemplo perfecto de la trampa principal del japonés para un hispanohablante: en español alargar una vocal no cambia el significado de nada, así que el oído la descarta como si fuera énfasis.

¿Qué es la っ pequeña?

Es una つ escrita en tamaño reducido que no se pronuncia: marca una pausa breve, como cortar la voz un instante. Y cambia el significado: きて es «ven» y きって es «estampilla». Si la つ va en tamaño normal es la sílaba tsu; si va pequeña, es la pausa.

¿El japonés tiene tonos como el chino?

No como el chino, pero sí tiene acento de altura: la sílaba acentuada suena más aguda en lugar de más fuerte, y eso distingue algunas palabras, como 箸 (palillos) y 橋 (puente). A diferencia del chino, el contexto resuelve casi todos los casos y equivocarse rara vez impide que te entiendan. Además varía por región: lo que se enseña es el estándar de Tokio.

¿Cuánto se tarda en aprender hiragana y katakana?

Menos de lo que parece, y para un hispanohablante todavía menos. Son 46 signos cada uno, organizados en filas de cinco —una por vocal—, así que como las cinco vocales japonesas ya son las tuyas, lo que realmente memorizas son nueve consonantes contra una tabla que ya conoces. Los signos con ゛ y ゜ tampoco son nuevos: son los mismos con la consonante modificada.

Así está armado el japonés en Lemma

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